#Crónica | Rescates y exorcismos del espíritu del blues

La historia del blues está plagada de anécdotas y leyendas, en especial las referidas al lazo de los músicos con sus guitarras. Han sido sus compañeras de ruta, sus confidentes y principalmente la herramienta que canaliza lo que sus almas no pueden expresar en palabras. Las guitarras son un objeto sumamente importante y preciado para un músico, tanto como para poner en riesgo sus propias vidas. Las leyendas parecen estar siempre acompañadas de cierto grado de espiritualidad, tal vez heredada de la música góspel; siempre relacionada con la figura de la tristeza, la melancolía de los campos de algodón, de la presencia del diablo y el fuego abrasador.

B.B. King Celebrates His 10,000th Concert
B.B. King

Ejemplo de ello es uno de los bluesman más famosos: B.B. King. Es conocida la relación que tuvo con su guitarra, la más reconocida de la música por su nombre propio: Lucille. La historia de esta relación comenzó en 1949 cuando B.B. se presentaba en el salón de baile Twist. A mitad del show se generó un incendio por causa de una pelea entre dos hombres por una chica llamada Lucille. Tiraron una lámpara de querosene y las llamas tomaron el lugar por completo en apenas segundos, provocando la evacuación inmediata. Al salir del lugar el músico se dio cuenta de que su guitarra había quedado dentro. Sin pensarlo se zambulló entre las llamas y consiguió rescatarla, cosa que casi le costó su vida. La nombró Lucille como recuerdo de no volver a arriesgar estúpidamente su vida de ese modo. Fue su compañera inseparable a lo largo de toda su carrera. B.B. King llevaba personalmente su guitarra a todos lados e incluso sacaba un ticket en avión para ella junto a su propio asiento.

Eric Clapton
Eric Clapton

Otro reconocido guitarrista que tuvo su cuota de incendios es Eric Clapton cuando en 1996 se incendiara su casa en el elegante barrio londinense de Chelsea. Él llegaba de una salida de sábado por la noche y descubrió que había comenzado un incendio en su casa, corrió hacia el piso superior en llamas, tomó sus guitarras y escapó en medio del incendio. “Salvé las guitarras” fue lo primero que se le oyó decir cuando llegó la muchedumbre curiosa. Los bomberos tardaron más de tres horas en poder extinguir el incendio que comenzó con un cortocircuito y causó la destrucción casi total de la residencia.

Distinto fue el caso del guitarrista irlandés Rory Gallagher y su famosa Fender Sunburst´61. Rory compró su primer guitarra en el pueblo de Cork, en el año´63   por 100 libras, una suma exorbitante para la época. Su deseo por ella lo llevó a comprarla a escondidas de sus padres, pagándola en cuotas mensuales con una falsa garantía firmada por él mismo. En una ocasión, mientras estaba tocando en un show, un motín de gente enfurecida se subió al escenario con el fin de destruir todo a su paso. Lejos de huir, Rory se abalanzó sobre su vieja Fender para protegerla de la multitud enardecida y sufrió tal paliza que terminó hospitalizado por dos semanas. Fue esa misma guitarra la que lo acompañó a lo largo de su carrera hasta el día de su muerte en 1995.

Rory-Gallagher
Rory Gallagher

Muchos músicos tuvieron otro enfoque en cuanto a sus guitarras: Jimi Hendrix prendió fuego su guitarra sobre el escenario a modo de ritual vudú, exorcizándola con un Zippo y bencina. Pete Townshend, de The Who solía destrozar sus guitarras al final de cada show en los años 60 y Ritchie Blackmore hizo lo propio durante los años 70, como parte de sus shows con Deep Purple y Rainbow. También Eddie Vedder de Pearl Jam, grupos como Kiss , Nirvana y Green Day han mantenido este particular ritual de destrucción en los escenarios. El Récord Guinness actual lo tiene Matt Bellamy, cantante y guitarrista de Muse, con 140 guitarras destrozadas a lo largo del tour de Absolution en 2003.

Jimi Hendrix
UNITED KINGDOM – FEBRUARY 24: ROYAL ALBERT HALL Photo of Jimi HENDRIX, performing live onstage (Photo by David Redfern/Redferns)

El caso de Stevie Ray Vaughan es curioso por el maltrato infringido a sus guitarras. Alguna vez dijo que su hermano Jimmie solía hacer rebotar la guitarra contra una pared, atraparla nuevamente y seguir tocando durante sus shows, cosa que le pareció un muy buen truco para imitar. Claro está que no fue solo culpa de su hermano ya que Stevie adoraba a Jimi Hendrix y sabía muy bien acerca de los trucos en el escenario. De su guitarra más conocida, la Number  One , contó en una entrevista que una vez la dejó olvidada en el baúl de su coche bajo el sol ardiente de Texas, con temperaturas de 45°C a la sombra para encontrar que parte de la pintura simplemente se había “derretido”.Solía patearla, arrastrarla y golpearla contra el piso del escenario como parte de su show. Esto lo llevó a reemplazar el mango y casi cualquier pieza en múltiples oportunidades. Lo que nunca reemplazó de su preciada N°1 fue el cuerpo ya que según creía, es allí donde el espíritu vive, es allí donde reside el alma de cada guitarra.

portada_robert
Robert Johnson

La leyenda de Robert Johnson, uno de los más grandes bluesman de la historia del blues, cuenta que había pasado un largo tiempo en el circuito de músicos de blues tocando sin éxito, e incluso se burlaban de él por tener las agallas de presentarse con su pobre performance en los escenarios. Lo vieron partir de su pueblo un día y reaparecer a las pocas semanas siendo un guitarrista virtuoso (La leyenda dice que fueron semanas; pero se verificó que fueron 2 años). En poco tiempo ya estaba tocando en cantinas, bares y salones de baile. Entre los músicos se comentaba que era imposible que pudiera ser tan bueno, que de seguro había pactado con el diablo éxito y fortuna a cambio de su alma; y que la guitarra se la había dado el mismísimo Lucifer.  Una noche alguien celoso de su fama lo envenenó vertiendo estricnina en su botella de whisky. Minutos más tarde, Robert se bajaría del escenario y pasaría tres días delirando por los efectos tóxicos como poseído por el diablo hasta morir solo entre los pastizales de un campo. Se dice que el diablo, además del alma del pobre músico, también reclamó su guitarra: fue abandonada por Robert en ese mismo escenario donde fue envenenado y nadie volvió a verla desde aquella vez.


TOMMY TOW  (Buenos Aires, Argentina) Es músico, fotógrafo y redactor. Como redactor realizó una columna mensual en Baires Digital donde escribíó sobre discos, bandas, curiosidades musicales y anécdotas del rock. También en el blog “enviajeargentina” con crónicas de viajes y tips actualizados para viajeros de todo el mundo. También como fotógrafo freelance de Street Art desde 1995, en Argentina, Alemania, Italia y Francia. Como músico realizó piezas incidentales para films, Separadores de radio, música para sitios web, videos promocionales de deportes e institucionales, actividad que realiza en la actualidad. Obtuvo el segundo puesto en el Quickflick World Festival, por su cortometraje «Laberinto» filmado en Berlín en 2008. Le gusta viajar, comer y conocer nuevos lugares. Su lugares en el mundo son los panqueques de Carlitos, los Cenotes de Tulum, las calles de Berlín y la pizza de dorapa en Güerrín.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s