#Crónica | Una escultura imponente en Berlin

#Viajes
Era otoño de 2017 y era la primera (y no la última) vez que llegábamos a Berlín. El viento soplaba fuerte, el frío prometía castigar nuestras pocas ropas de abrigo y anunciaban posibilidades de agua nieve. Nada importaba: el clima no nos iba a detener ni nos iba a frenar en nuestras intensiones de recorrer la ciudad.
Días antes del viaje, había estrenado una libreta roja en la que anotar todas aquellas cosas que no quería perder de vista en los destinos que íbamos a recorrer. El viaje comenzaba con París, seguía con Ámsterdam, continuaba con Londres, seguía en Berlin y luego Roma. De cada una de las ciudades anoté puntos de interés, de contacto, de deseos de visitar y no perder ciertas cosas. En Berlin una de las cosas que no quería perder era ver en vivo y en directo lo que se ve en las fotos que acompañan esa crónica.
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Se trata del “Molecule Man“, una escultura alojada en medio del Spree, a orillas del Elsenbrucke y a la sombra de la torre Alliance. En ese punto se unen los preciosos barrios de Friedrichshain, Kreuzberg y Treptow. Pasar por allí y verla de lejos, les aseguro, no los dejará inmóviles. Pronto querrán poner sus cámaras o celulares para registrar y retratar una escultura imponente, única y hermosa.
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Jonathan Borofsky

Para el escultor estadounidense Jonathan Borofsky, estas tres figuras unidas en el centro no solo se refieren a todas las moléculas de los humanos unificándose en una, en la cual el agua y el viento también son partícipes; sino en el caso de Berlin también simboliza la unión entre el Este y el Oeste. Yo no sabía todo esto cuando, de casualidad y googlendo para encontrar una imagen para un texto poético de mi blog literario, (y, ciertamente, bastantes años antes del viaje del año pasado) encontré unas fotos de esta escultura y quedé hipnotizada, encantada por esta belleza gigante.

Esta obra posee unos 30 metros de altura y 45 toneladas de peso y engloba muchas cosas para mí. Entre las cosas más fuerte que me pasan, me resulta interesante notar cómo un elemento tan firme, de un acero duro y rígido adquiere una sensibilidad extra que la hace mutar de sentidos y significancias. De este modo tan especial, se desprenden  distintas probabilidades visuales que abren campos de pensamiento y de emoción ante lo que el arte representa, genera y produce en nosotros. Es impactante ver cómo se entrelazan los puntos que unen el arte y nos unen a unas y otras personas y, sobre todo, el contraste de notar que en ese concepto también hay encerrado algo de la esencia de Berlin; esencia que más tarde o más temprano, empezaré a investigar.

Angie Pagnotta Foto 2018

(Buenos Aires, Argentina) Es periodista, escritora y editora. En 2012 fundó Revista Kundra –literatura aleatoria– y el portal de arte y cultura Baires Digital. Hace “Momento Kundra“, una columna literaria en el programa de radio Cuentos Criollos donde recomienda lecturas y autores. Trabaja como periodista en varios medios de Argentina y Europa escribiendo crónicas de viajes, entrevistas, perfiles y notas del ámbito cultural y artístico. Su primer libro de cuentos Memoria de lo posible salió en marzo 2017 por la editorial Peces de Ciudad. Escribió Nada que no quieras (novela), Los desiertos efímeros (poesía) y Un segundo antes (cuentos), material que permanece inédito. Desde agosto de 2017 se desempeña como editora de narrativa en la editorial Peces de Ciudad. Es conductora del programa de radio Nunca se sabe emitido los lunes a las 18hs por Radio LA DESTERRADA.

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