#Crónica | El despertar de los sentidos

#Viajes

 

 

Después de un almuerzo frugal regado de Spritz Aperol desando mis pasos en dirección al Ponte Rialto a través del Mercado Rialto. Se trata de un lugar sumamente colorido y se divide en dos zonas: La Pesheria, donde puedes encontrar el pescado más fresco de toda Venecia, traído por los mismos pescadores de la zona, para ser vendido por los mercaderes durante el día. Pueden verse lenguados, sardinas, calamares, salmón, sepia y bogavantes sobre vitrinas de hielo con precios variados. Entre el bullicio puedo ver a un pescador trayendo orgulloso un pez espada negro de unos 2 metros de largo listo para venderse.

El segundo sector del mercado es donde predominan las frutas y las verduras. Al ser verano, muchos de los puestos venden frutas que ofrecen ya cortadas y colocadas en bandejas para la venta, pero les recomiendo tomarse unos minutos para comparar precios y optar directamente por las frutas sueltas. La escena es una explosión de color entre frutas apiladas en cajones, expuestas en anaqueles con naranjas, manzanas, uvas, racimos de pimientos de colores variados que recorren toda la paleta: del naranja brillante de las mandarinas hasta un verde fluorescente en los coliflores romanos. Junto con los aromas de las especias, las texturas y los gritos de los vendedores del lugar todo resulta en un festín para los sentidos.

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El Puente Rialto es simplemente bellísimo. Es el más antiguo de los cuatro puentes que cruzan el Gran Canal de Venecia. Fue construido entre 1588 y 1591 por el arquitecto Antonio de Ponte como reemplazo del anterior puente de madera, ya que éste se había derrumbado dos veces y había sido quemado en otra ocasión. Pese a la cantidad de gente pude acodarme en una de sus barandas para ver pasar los botes y las góndolas mientras comía unas cerezas que compré en el mercado. La estructura del puente se asemeja a la de sus antecesores: dos rampas inclinadas unidas por un pórtico en el medio. Es sin dudas una de las postales de Venecia y su belleza arquitectónica.

Mi próximo destino es el Museo Peggy Guggenheim y para ello opto por tomar un vaporetto que me deja a unas pocas cuadras. A la vera del puente de Rialto está la terminal de ferrys. Tomo la línea 2 en la Terminal “C” que va por el gran canal en dirección a Ponte dell’ Accademia siendo Accademia SX  la parada en la cual bajar. Dato importante: La línea 2 es más rápida y hace menor cantidad de paradas que la línea 1. Rodeo por el lado izquierdo a la Galeria Dell’ Accademia hasta llegar a la calle Nuova San’Agnese. Camino por allí donde cambia de nombre a Piscina Forner y luego a Calle della Chiesa hasta llegar a Fondamenta Venier dai Leon. Quedo maravillado por el Rio de la Toreseie, que separa esta calle de Fondamenta Zorzi, su gemela. Al fondo encuentro la entrada al Museo*

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La Colección Peggy Guggenheim es considerada una de las mejores colecciones de arte moderno de Europa en las que destacan piezas de grandes artistas de la primera y segunda mitad del siglo xx. Entre los movimientos representados en el museo están el cubismo, el futurismo, la pintura metafísica, la abstracción, el surrealismo y el expresionismo abstracto. Cuenta con obras de Picasso, Dalí, Pollock, Kandinsky, Braque, Duchamp, Rothko, Léger, Mondrian, Klee, Magritte y Modigliani entre otros. También hay obras alrededor del jardín principal que son imperdibles: Consagra, Giacometti, Holzer, Graham, Richier, Anish Kapoor, Miró, Moore, Paladino, Yoko Ono, David Smith, Arp, Hamak, Minguzzi, Calder, entre otros artistas. El recorrido lleva al menos 2 horas para poder disfrutarlo ya que hay muchísimos asistentes y obras por visitar.

En particular me impactó la obra de Anish Kapoor que está junto a los toilettes: Un monolito de granito negro que al acercarse crea una ilusión óptica fantasmagórica de uno mismo. Durante mi estadía, poca gente notó el detalle que existe frente a la obra: hay un triángulo en el piso que indica desde qué punto caminar hacia ella, para poder observar la mencionada ilusión óptica.

El museo cuenta con una confitería vidriada donde tomar un café y observar el bello jardín que alguna vez fuera el jardín del Palazzo Venier dei Leoni. Hacia el fondo del jardín puede verse la obra que Yoko Ono le regaló a Peggy Guggenheim. Se trata, nada menos,  que del “Árbol de los deseos”, donde la gente deja colgados en sus ramas, papeles con deseos escritos.

Salgo en dirección a la Basílica di Santa María della Salute para tomar el vaporetto línea 1 hacia San Marco que es la primer parada. También pueden volver por el Ponte dell’Accademia y caminar hasta la Piazza San Marco. En mi caso utilicé el vaporetto para no perder tiempo ya que deseo llegar lo antes posible a mi siguiente destino: El Snack Bar da Piero, un sitio que me han nombrado muchos amigos y viajeros con opiniones tan opuestas que despertó mi curiosidad. Cruzando la Piazza San Marco se encuentra la calle dei Fabbri, luego de atravesar el puente y recorriendo la calle hasta  el final, se puede ver el pequeño local.

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El lugar se asemeja al interior de un barco antiguo con una barra en madera y mármol rojo y una zona de comedor donde caben 7 personas. Allí se puede beber algo a pie, en la puerta, utilizando unos barriles de madera a modo de mesas improvisadas. El bar es caro si uno busca economizar, pero la experiencia bien puede valerlo. Fui atendido por su dueño, un hombre osco para quien pretende “servicialidad turística”, pero muy correcto y amable si uno se relaja y disfruta de su humilde morada, un sitio exquisitamente particular. Piero sirve café, snacks, bebidas y licores. Ya es hora de relajarme y disfrutar mi copa de vino mientras veo a los transeúntes pasar bajo la luz del atardecer. Alla tua salute, amici!

TIPS ÚTILES 🖋

Museo Peggy Guggenheim

De miércoles a lunes, de 10 a 18 hs. Martes cerrado.

Entrada para adultos 15 euros, sin audio guía.

http://www.guggenheim-venice.it

Snack Bar da Piero: Calle Bianca Cappello, 30124 Venezia VE, Italia

Bebidas de 10 a 15 euros

Snacks de 7 a 20 euros.

Parte 2: #Venecia | Laberintos de Venecia Parte 2

Parte 1: #Venecia | Laberintos de Venecia



TommyEnviaje

TOMMY TOW  (Buenos Aires, Argentina) Es músico, fotógrafo y redactor. Como redactor realizó una columna mensual en Baires Digital donde escribíó sobre discos, bandas, curiosidades musicales y anécdotas del rock. También en el blog “enviajeargentina” con crónicas de viajes y tips actualizados para viajeros de todo el mundo. Como fotógrafo trabajó para Circuitos RED BULL y REEF de Surf en Costa Rica en 2013. También como fotógrafo freelance de Street Art desde 1995, en Argentina, Alemania, Italia y Francia. Como músico realizó piezas incidentales para films, Separadores de radio, música para sitios web, videos promocionales de deportes e institucionales, actividad que realiza en la actualidad. Obtuvo el segundo puesto en el Quickflick World Festival, por su cortometraje «Laberinto» filmado en Berlín en 2008. Le gusta viajar, comer y conocer nuevos lugares. Su lugares en el mundo son los panqueques de Carlitos, los Cenotes de Tulum, las calles de Berlín y la pizza de dorapa en Güerrín.
 

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